7 meses sin Bulimia

Hola amig@s, estoy escribiendo esta entrada porque en 3 días mas cumpliré 7 meses sin vomitar. Ya no queda casi nada, y aprovechare que en este momento tengo tiempo para contarles lo que ha sido este proceso para mi.

He estado muy bien de salud, no tenido ganas de vomitar ni aún cuándo me he dado atracones de comida, siento asco de hacerlo, y no he vuelto a comer las cantidades que consumía antes, por lo que no he sentido el estomago lleno a tal punto del dolor, o la necesidad de correr al baño a botarlo. Me cuesta aún controlarme, sobre todo cuando tengo en frente algo que me gusta, por lo que intento no comprar directamente esa comida o comprar la porción que considero no me hará sentir culpable, no me llevo a casa el paquete grande de golosinas, una pizza entera, ni nada que me guste mucho en grandes cantidades, porque se que no estoy preparada todavía.

Estando en otras casas, esto no me influye mucho, me es indiferente la comida que tienen o comen, los demás, incluso me controlo más en comunidad. Me percibo en general fuerte con las tentaciones, consumiendo de todo en cantidades razonables, sin miedos, porque se que podré parar, y si me descontrolo nunca será como antes. Puedo ir a un cumpleaños sin evitar las comidas, comer torta sin sentir culpa, lo que más me costaba… Puedo decir que no quiero más, si me siento satisfecha, se que yo tengo el control, y no mi enfermedad. En ocasiones me he visto tentada a seguir comiendo, y a veces lo he hecho, pero en esos momentos asumí cargar con la comida mentalmente antes de ingerirla, dejando de ver el vómito como opción, entonces si me lo como ya esta hecho, solo puedo esperar, o beber agua para que se facilite el proceso digestivo.

Eso me ocurre físicamente, mentalmente me siento bien en general con mi cuerpo, la mayoría de los días, sobre todo cuando me arreglo y me visto bonita para ir al trabajo o para salir. Hay días en los que pienso que estoy gorda, o fea, pero intento no ponerme mal por esto, me cuido con mayor dedicación esos días, me maquillo, o arreglo para subir el ánimo, me doy cariño etc. Aun pienso cosas malas con respecto a mi cuerpo, eso es lo más difícil de superar, me vienen pensamientos negativos, como este…. «Aun no tengo el abdomen duro, a pesar de hacer abdominales día por medio», «Tengo el cuerpo con grasita», «Estoy perdiendo los músculos de mis piernas»…. , pero la diferencia es que los debato, no me quedo como si fuese una verdad absoluta, por ejemplo en este caso pienso que es entendible, no he podido ir a trotar, por la cuarentena hace mucho tiempo, y eso me ayudaba bastante a tonificar el cuerpo, estoy teniendo más paciencia con los resultados, dentro de lo que pueda hacer, no siendo tan exigente con mi cuerpo, me esfuerzo pero no dedico mi vida a el, solo lo necesario, además el motivo de cuidarlo es para sentirme bien y para tener buena salud, no solo para alimentar una imagen física.

Emocionalmente, durante este periodo he tenido altos y bajos, más que otras veces porque no tengo la droga de la comida que me cobije y me haga olvidar lo que pienso. Siempre he tenido un mundo complicadísimo dentro de mi, me refiero a los pensamientos, emociones y sentimientos, negativos hacia mi misma. He luchado contra ellos toda mi vida, intentando no escuchar las voces que me atacan, y me hacen sentir insegura de mi forma física, y mental.

Sin embargo esas voces son parte de mi también, y si en algún lugar recóndito de mi ser, existe algo que me ataca debo enfrentarlo, no seguir escapándole. Durante años intente dejar atrás esos pensamientos, esconderlos, para que no me dañen, manteniéndome ocupada, ya sea vomitando o comiendo, comprándome ropa, haciendo deporte etc. Pero mientras más escapaba más pensamientos obsesivos y dañinos tenía, por ejemplo, si me ponía a trotar para estar delgada, pensaba que no estaba consiguiendo buenos resultados, y me frustraba, entonces decidía vomitar además de trotar, así el efecto era aun mayor. Esto sucedía porque le hacía caso inmediatamente al pensamiento, como si estuviese obligada a satisfacerlo y no es así, había otras alternativas, como darle tiempo a mi cuerpo para asimilar la nueva rutina de ejercicios, y en el largo plazo conseguiría el mismo resultado pero con salud mental.

Uno de los defectos de personas que padecen bulimia es que odiamos esperar, tenemos muy poca paciencia y queremos todo rápido, no solamente a la hora de conseguir un cuerpo esbelto, sino también en otros aspectos de la vida. Con el tiempo he cambiado un poco, junto con eso he ido mejorando. Se que quiero todo rápido, entonces tengo que esperar uno o dos días cuando se me ocurre algo nuevo, sobre todo si es algo importante que puede cambiar mi vida, para ver si realmente lo quiero o es otro capricho. Por ejemplo, me dan ganas de irme a vivir al campo, aislada con la naturaleza, en un ambiente sencillo y cálido, digo bueno, déjalo en la lista de ideas, espera un poco…. pasan días y digo , «En realidad no podría hacer eso, necesitaría internet, personas, tiendas, ruido, etc. «.

Concluí que los pensamientos malos quieren ser atendidos instantáneamente, pero si los hacemos esperar se disuelven dentro de nosotras, no hay que distraerse ni esquivarlos, solo hay que observar como la mente piensa imparablemente, y entender que no necesitamos correr a complacerla, hay que tomar con tiempo estos asaltos mentales que nos vienen de pronto, porque así rápido como llegan, rápido se van….

También he conseguido conocerme más, creía que me conocía lo suficiente, pero siempre puedes encontrar más detalles de ti que te ayuden a crear el bienestar que buscas. Comprendí que mi libertad como mujer es lo más valioso que puedo tener, mis ideales son válidos, y no siempre todos van a estar de acuerdo, pero eso no importa, mientras no esté dañando a nadie, tengo el derecho y el deber de cumplir mis sueños, no hay nada de malo con querer conseguir cosas, ya sea materiales, espirituales, sociales, etc. Muchas veces nos consideramos incapaces de pensar en nada más que no sea la enfermedad, a cuántas de nosotras no nos ocupa la mente entera durante años, pero cuando salgas de ahí, vas a ver que eres más que eso, y que mereces tener sueños, ser valorada y querida como mujer o hombre, que la vida es valiosa, y bella, que viniste a este mundo a algo, y debes encontrarlo, es imposible que hayas venido a estar enferma nada más, merecemos ser felices, y con poder vamos a tomar todo lo que nos pertenece.

Se que siete meses no significan que estoy totalmente sana, pero es un logro enorme que me encamina hacia esa dirección. Quienes tienen, o han tenido la enfermedad pueden comprender lo que conlleva y el motivo de este alivio que empiezo a experimentar. Este tiempo ha sido muy intenso, me ha ayudado a entender, conocer, y averiguar las razones que me llevaron hasta este punto.

Gracias por leerme un beso grande y mucho éxito si estás enfrentando un TCA.

Deja un comentario