
Hola a tod@s, me encuentro nuevamente escribiendo en mi blog, porque quiero que este sea un relato real de cómo funciona esta enfermedad, no es algo que me enorgullezca, y lo estoy escribiendo con mucha vergüenza, pero siento que debo hacerlo por mi misma, para demostrarme que soy capaz de salir adelante pese a cualquier evento desafortunado que ocurra, y estoy convencida de que esa es la única forma de curarse de esta enfermedad, siendo abierta, contando todo, hasta lo que más quiera esconder.
También lo hago por las chicas y chicos que están pasando por lo mismo que yo, para alentarlos y mostrarles lo humanos que somos, que nos podemos equivocar muchas veces, pero la capacidad de levantarnos depende de nosotros.
Bueno, les cuento… Independientemente de lo mucho que he avanzado con mi recuperación, y de lo orgullosa que estoy de haber estado bien por mucho tiempo, es que llega un momento en que MIA te empieza a envolver nuevamente, partiendo muy de a poco, pero soy yo quien lo fue permitiendo.
Los primeros meses sin vomitar fueron difíciles pero llevaderos porque estaba muy cansada de llevar ese estilo de vida, me encontraba sumamente cansada y demacrada cómo anteriormente les he contado. Había tocado fondo y me sature de vivir así, por lo que cada avance era un mundo nuevo, era como vivir otra vez desde cero, una especie de encantamiento por la vida, que disfrute mucho. Sin embargo ese efecto duro aproximadamente 8 meses, luego de eso se comenzó a poner más difícil todo y tuve que defender mi postura con más fuerza dentro de mi, porque habían días en los que amaba mi cuerpo y otras en que no me gustaban cosas de el, sin embargo mejoré bastante, porque nunca más lo ataque, lo cuide y seguí amándolo, aunque no me gustasen cosas de el, intentando aceptar simplemente lo que soy, sin juzgarme ni criticarme.
Esos días en que no me agradaban cosas de mi cuerpo eran los más difíciles, porque tenía que luchar contra esos pensamientos, y mi mente se empecinaba en decirme que estaba engordando. Por más que no quisiese hacerle caso, sabía que era verdad, y si, probablemente he engordado con la cuarentena, las vacaciones, todo eso ya que no puedo salir a correr tranquilamente porque el horario que dispusieron para correr es muy temprano y sinceramente no podría levantarme a esa hora, además que es peligroso salir a correr en esas condiciones (tan temprano y sola), el estadio donde solía trotar lo cerraron, tengo que ir hasta un parque que esta lejos de mi casa y apenas alcanzaría a arreglarme para ir a trabajar, es decir no me daría el tiempo. Y por otro lado el tema de las dietas ya no va conmigo, prefiero comer siempre sano que hacer una dieta restrictiva, me hacen peor a la larga. La mejor alternativa que encontré para hacer algo de ejercicio dentro del día es irme a trabajar en bicicleta, así puedo moverme un poco. Pero aún siento que no es suficiente, yo hacía mucho más ejercicio antes de la pandemia.
Bueno, pese a mis esfuerzos por mantenerme sana, los pensamientos malos fueron aumentando cada vez más, invadiendo mi mente y 2 días por la tarde en que me toco estar sola en casa, mande todo al carajo y me di atracones de comida los cuáles vomite en 2 ocasiones dentro de esos días. En ese momento no pensé en nada más que en cometer el error, y una vez que termine, mire el desastre, pero ya no podía hacer nada. Después de esto me sentí muy mal, decepcionada y tonta esos fueron mis sentimientos primarios, sin embargo se que la culpa es lo peor para alguien como yo, porque solo agravaría el asunto, así es que pensé en cual sería la mejor forma de afrontarlo, pasaron 2 días y le conté a algunas amigas, a mi pareja, me desahogue, pero me sorprendí porque no perdí el control como antes, no di todo por perdido, sino que separe el suceso en algo individual, un hecho aislado, que no desconoce todo el avance que ya he logrado. Si lo pienso así me mantengo mucho más estable.
Este mes el 15 de marzo del 2021 cumplía un año sin vomitar, dentro de ese año vomite una vez, entonces para mi claro que he mejorado y me siento feliz, y puedo darme el lujo de celebrarlo si quiero. Mis amigas y pareja me alentaron a pensarlo así y fue lo mejor, ahora me siento capaz de seguir adelante, seguir luchando, y cumpliendo metas.
Esta confesión, va para ustedes, para que vean que nadie es perfecto o perfecta, que todos nos podemos equivocar, que nunca podemos confiarnos de que estamos totalmente sanos, ni dejar de hacer cosas para sentirnos felices, porque eso puede ocasionar un efecto de falsa realidad que es insostenible en el tiempo. Además les pido no vean sus recaídas como algo malo, puede ser una señal para recordarnos que no debemos bajar la guardia, que tenemos que esforzarnos más y cultivar el amor propio como mujeres y hombres, existe mucha ayuda hoy en día, las personas se han vuelto mucho más acogedoras con estas cosas, con la percepción del cuerpo, los tabúes, los estilos de vida, etc. El amor esta reinando, y esto hace más fácil el poder aceptarnos completamente, yo sigo aprendiendo de mi y de las mujeres y hombres que valen la pena, que han escrito libros para ayudarnos a ser mejores. De verdad les invito a ser felices sin miedo haciendo lo que les haga falta y detectando factores de riesgo en sus mentes, a tiempo, conversando las cosas antes de que se desate una conducta errónea como la mía…. Quizá si hubiese prestado más atención a lo que esa voz me decía antes y la hubiese expuesto ante otras personas…. quizá no hubiese tenido este episodio, pero de este error debo aprender y mejorar.
Gracias por Leerme,
Con Amor Sofi.