Soledad y Bulimia

La soledad es un tema difícil para las personas que sufren Bulimia u otro trastorno de alimentación, porque al no haber nadie mirándonos, somos totalmente libres de hacer lo que queramos. No tenemos que avergonzarnos si vomitamos, o si comemos de manera compulsiva. A veces nos causa pudor ver en que nos convertimos cuándo estamos solas/os, con cantidades grandes de comida. En el momento de ingerir los alimentos, solo sentimos placer, y ganas de seguir adelante, pero una vez que no soportamos, tal cantidad en el estomago, nos dan ganas de ir corriendo a botar todo. El vómito nos da tanto asco cómo a cualquier persona normal, sin embargo creemos fehacientemente que no podemos resistir todo eso en el cuerpo. Si lo miras desde un punto de vista lógico en realidad no podemos, ya que comemos mucha, pero mucha comida que ni te imaginas, hasta que duele realmente la panza, al menos ese era mi caso, por ejemplo, comía más de media torta entera con mate, 8 panes más papas fritas, una bolsa llena de 420 gr de papas con bebida, una bolsa llena de cereales con 1 litro de yogur o leche, etc. Son cantidades que realmente impactan. Por eso sentimos tanta vergüenza de comer en público cuándo estamos mal, pues quedamos con esa aceleración en el cuerpo. Es cómo si no hubiese más comida o es cómo si estuviésemos escapando de alguien, que nos descubran etc. Nos ponemos nerviosas frente al plato servido en la mesa, cada vez que podemos evadimos las comidas chatarras, pero esa restricción solo aumenta las ganas de darnos otro atracón. Pareciera que es un ciclo interminable, ¿Verdad?. Pero sabes, un día nos damos cuenta de que no hacemos más que comer y vomitar, y eso nos hace conscientes de que no es «vida» literalmente, nos percibimos tan mal que no lo toleramos más. Así es que comenzamos a intentar salir de este hoyo profundo en el que hemos caído y buscamos ayuda por todos lados, si estás en esta etapa de tu enfermedad aprovéchala, porque esa pequeña luz que se encendió te esta diciendo que aún queda esperanza para ti, ese cansancio que sientes te esta dando un respiro de pensamiento único, en ese instante te estás permitiendo sacar fuerzas desde tu interior para mejorar. Saca coraje, y sécate las lágrimas con amor, ya no te dejes caer otra vez, cada atracón es un placer que te va a durar un par de segundos, no vale la pena cambiarlo por una vida de sufrimiento. Ese deseo de comer no es hambre real, son antojos, tu mente te está engañando. No mereces vivir de esta forma.

Estoy convencida de que los atracones son formas que encontramos de compensar la falta de algo. Quizá hay algo que no nos hace bien, o que no nos atrevemos a hacer, quizá necesitas compañía, o extrañas algo de tu pasado que te hacía feliz, sea lo que sea busca los motivos que tienes para vomitar, o comer alimentos de cierto grupo, pregúntate ¿Que es lo que me produce vomitar?,¿Qué carencia estoy cubriendo al comer?, ¿En qué momentos lo hago?,¿Qué me falta resolver en mi vida?,¿Qué necesidad busco saciar?. Busca tus motivos y escribelos si es necesario, vas a aprender más de ti, y vas a poder descubrir la raíz del problema.

Como conclusión te digo que la soledad puede ser muy mala para nosotras pero también puede ser una oportunidad para analizar tus emociones, para conectarte con lo más interno de tu persona y extraer la verdad que hay allí, esa que no te deja avanzar. También la soledad te puede ayudar a replantearte, a tomar decisiones importantes para tu vida, impulsándote a cumplir objetivos, luchando con tus miedos etc. Usa este tiempo a solas que estás teniendo para resolver lo más difícil y verás que saldrás adelante.

Suerte.

Deja un comentario